Novena a SAN ANTONIO DE PADUA

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BREVE EXPOSICIÓN DE SU VIDA

La figura de San Antonio de Padua es una figura atrayente, desconcertante y familiar. Hace más de setecientos cincuenta años que murió en el Monasterio de Arcella.

Nació en Lisboa, Portugal en el 1188. Unos 19 años más tarde ingresó en los Canónigos de San Agustín en el monasterio de San Vicente de Fora, muy cerca de Lisboa. Fue ordenado sacerdote en 1209 y un año más tarde deja a los agustinos y se hace franciscano. Predicó la palabra de Jesús en  Francia, Toulouse. Superior de la orden en 1226 en Limoges, Francia, retorna a Italia y participa en el Capítulo General de Asís.

Incluso en Roma predicó en presencia del Papa. Compuso los ‘‘Sermones Festivos’’ y ‘‘Santorales’’, muriendo el 13 de junio en el convento de Arcella. Un año más tarde, ya es canonizado en Espoleto por el Papa Gregorio IX, y Pío XII le declara doctor de la Iglesia con el título de ‘‘doctor evangélico’’.

San Antonio de Padua fue un gran Doctor de la Iglesia, y es un hecho excepcional que tan sólo a un año de su muerte, se le haya canonizado, lo cual indica que fue un gran amante de la ley divina, deseando la Iglesia proclamar la heroicidad de las virtudes de este santo.

Es famoso este santo por los favores que concede su intercesión, cual hace suponer que este mérito residió en abandonar las cosas temporales y dedicar su vida a lo realmente importante, la predicación, el amor, la Fe en Dios y en dar el valor correspondiente a lo espiritual.

Quizá se conozca poco aún si es o no Patrono de alguna solicitud especial, pero podríamos acercarnos más a él para saberlo y comprender lo que más puede solicitársele.


ORACIONES PARA CADA DÍA DE LA NOVENA



(Antes de iniciar la Novena será útil y armonioso encender una vela de color morado, símbolo de la austeridad y amor espiritual. Procuraremos también encender una lamparilla difusora de perfumes depositando unas gotas de aroma de sándalo, más que otra cosa para purificar el ambiente de posibles malas vibraciones, pero como ya sabemos, lo más importante son las oraciones las que cuentan y especialmente cuando se hacen con la constancia de nueve días seguidos y a poder ser a la misma hora).

Por la señal de la Santa Cruz…
Señor, tened piedad de mí.
Cristo, tened piedad de mí.
Señor, tened piedad de mí.


ORACIÓN

Oh glorioso San Antonio, que escuchaste la palabra de Dios y la seguiste con valentía y heroísmo. Ayúdame a ser fiel en la fe, pues también quiero yo permanecer en Su amistad. Sé que no es sencillo y por ello me dirijo a ti. Amén.
Pon alegría y esperanza en mi vida. Que no falte en ella la fe; que en mi casa reine la paz y florezcan las virtudes humanas que hoy parecen haberse escondido en lo más profundo de los desiertos.
¡Oh Dios mío! Que por la intercesión de tu querido hijo San Antonio de Padua, ayúdame en esta loca carrera de la vida, y hazme comprender las prioridades en que debo mantenerme.
Guíame por los senderos del mundo, para que mis pies no pisen en vano los monumentales palacios, si ello no conviene a mi espíritu. Pero más que nunca, te pido, Señor, por la intercesión de tu preferido me ilumines a solucionar…

Aquí se hará una breve exposición de aproximadamente cinco minutos de duración en la que se pensarán detenidamente los problemas que tiene la persona que está haciendo la Novena.

A continuación, se mantendrá el pensamiento en blanco, y si no se puede conseguir, al menos permanecer quietamente para que las olas divinas amortigüen dolores y sufrimientos de nuestro corazón. Como colofón se rezarán las Jaculatorias siguientes:

Glorioso San Antonio, hacednos fuertes para poder vivir en armonía y paz. Guiadnos por el sendero de la virtud y la castidad (Padrenuestro).
Glorioso San Antonio. Ilumínanos y haznos dignos del Padre Celestial. Conviértenos en fortaleza divina y sepamos decir no a las tentaciones humanas (Padrenuestro).
Glorioso San Antonio, concédenos la visión de comprender el camino a seguir y qué debemos hacer para conseguir un poco de bienes materiales que también precisamos (Padrenuestro).


ADVOCACIONES

Señor Jesucristo, Tú que quitas el pecado del mundo.
Tened piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, Tú que estás sentado a la derecha del Padre.
Tened piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, Tú que cargaste con los pecados del mundo.
Tened piedad de nosotros.
¡Oh Dios y Señor Creador, hoy me encomiendo a Ti, y por la intercesión de tu hijo San Antonio, os pido una mayor voluntad y ánimo en mis deberes y obligaciones diarias!